Historia y cultura

Brihuega, un enclave estratégico ligado durante siglos al arzobispado de Toledo.

1 de abril de 1750

Fernando VI ordenó ese día la fundación de la Real Fábrica de Paños de Brihuega, un acontecimiento que transformó profundamente la villa y que me parece especialmente potente como fecha representativa de su historia.

En el año 1085 Alfonso VI, rey de León y Castilla, conquista el reino taifa de Toledo, hecho de gran transcendencia histórica narrado en las crónicas medievales en las que se recogen diferentes menciones que atañen de Brihuega. El obispo Don Pelayo en su Chronicon regnum legionensium, refiriéndose a los enfrentamientos entre Sancho II de Castilla y Alfonso VI de León, que este fue desterrado a Toledo con el rey Alimemore, donde estuvo exiliado hasta la muerte de Sancho II. Fue el arzobispo Don Rodrigo Ximénez de Rada, arzobispo de Toledo y señor de Brihuega, quien en su De Rebus Hispaniae (1243-1246), dedicó varios capítulos al tiempo, nueve meses, que permaneció Alfonso VI exiliado en Toledo en los que se menciona a Brihuega de forma directa, especialmente en el que se narra, tal vez de forma literaria, la donación de Brihuega a Alfonso VI por el rey Al-Mamun, hecho comúnmente aceptado por la historiografía que estudia este asunto.

Capitulo XVI “Sobre las cacerías y buenos augurios de Alfonso” Por aquel entonces había abundancia de osos, jabalíes y otros animales en la espesura de los bosques y el frescor de las fuentes a orillas del Tajuña; y un día que marchaba orillas arriba del río, encontró un lugar que le agradó, que ahora se llama Brihuega. Y como le fascinara el castillo, la bondad del lugar y la abundancia de caza, a su vuelta a Toledo se lo solicitó al rey, que se lo concedió. Y tras establecer allí monteros, cazadores y cristianos, quedó el lugar bajo su jurisdicción…

Tras la capitulación del reino de Toledo, el 25 de mayo de 1085, Alfonso VI organizo el territorio en los llamados comunes de villa y tierra al frente de los cuales se encontraba un concejo. El 18 de diciembre de 1086, en la escritura de fundación y dotación del arzobispado de Toledo, Alfonso VI donó, entre otros lugares, Brihuega, de la tierra de Guadalajara, a la mitra toledana, donde permaneció, bajo su señorío, hasta 1775 con un breve paréntesis de tiempo comprendido entre 1585 y 1604. El hecho de ser un núcleo fortificado con un castillo -con pervivencia arquitectónica árabe- y su ubicación en el curso medio del río Tajuña limitando con los poderosos concejos de Atienza, Hita o Guadalajara, convirtieron a Brihuega en cabeza de un común de villa y tierra.

Bajo el mandato de sus primeros señores Brihuega se convirtió en un punto defensivo y de contención frente a los musulmanes y a las pretensiones aragonesas partidarios del futuro de Alfonso VII. Sin embargo, ya con el arzobispo Don Juan (1152-1166), tercer arzobispo de Toledo, Brihuega creció ya que se pobló el barrio de San Pedro, aledaño a la villa y aldeas como Malacuera u otras como Pajares y Villaviciosa, en un proceso de repoblación de su territorio aledaño.

Personajes ilustres

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El Fuero de Brihuega impulsó la organización y el desarrollo de la villa medieval

Fue en la plena Edad Media, bajo el arzobispo Don Rodrigo Ximénez de Rada, séptimo señor de Brihuega, cuando Brihuega alcanzó un notable desarrollo. Don Rodrigo consiguió que Enrique I, el 17 de septiembre de 1215, concediera a Brihuega el privilegio de celebrar una feria anual el 29 de junio, San Pedro. Además, aldeas hoy desaparecidas como Turviesc, Valdevacas o Encinilla pasaron a la jurisdicción del concejo de Brihuega, junto a otras como Archilla. Para organizar y potenciar el desarrollo de la villa Ximénez de Rada concedió en 1223 un fuero, el llamado Fuero Breve o carta de población (LINK) en el que para atraer a pobladore se concedía algunas ventajas fiscales y administrativas al concejo briocense y sus aldeas. El 18 de octubre de 1234 Fernando III donó a Ximénez de Rada para su señorío briocense las aldeas de Yélamos de San Andrés, Tomellosa, Gajanejos, Ferreñuela, Bembibre del Castillo (Castilmimbre) y Valdesaz, que, junto a San Andrés, Villaviciosa, Romancos, Pajares, Valdehita o Valdelacueva formaron el común de villa y tierra.

A Rodrigo Ximénez de Rada se debe la reforma del castillo andalusí de la villa y su transformación en estancia palaciega (LINK) y de la iglesia de Santa María de la Peña y la construcción de nuevos barrios en los que se erigieron las iglesias de San Miguel, San Felipe y la ampliación de las murallas. El Fuero Breve pronto se mostró insuficiente para regular el desarrollo de la villa por lo que Ximénez de Rada otorgó, en 1242, el Fuero extenso (LINK)que regulaba la administración del señorío, del concejo y las obligaciones y derechos de los habitantes de Brihuega y sus aldeas y que jurídicamente se puede encuadrar en la familia del Fuero de Cuenca, aunque con la particularidad que Brihuega pertenecía a un señorío arzobispal. El códice en pergamino del Fuero de Brihuega despareció en el transcurso de la batalla de Guadalajara en 1937 pero felizmente en 2022 puedo ser recuperado y hoy luce en el Archivo Municipal de Brihuega como su pieza más valiosa. (LINK)

Durante la segunda mitad del siglo XIII y XIV Brihuega gozará de un periodo de prosperidad como lo demuestran las visitas de los arzobispos a la villa, por ejemplo la del arzobispo infante de Castilla Don Sancho en 1252 o Gonzalo García Gudiel en las últimas décadas del siglo XII; la concesión de privilegios como los concedidos a los ballesteros de la villa para que gozaran de las mismas franquicias que gozaban los de Talavera (1345), la concesión de las constituciones al cabildo eclesiástico de la villa (1292) o en la protección de la feria de Brihuega por Fernando IV en 1305, Alfonso XI en 1334 o del arzobispo Pedro Tenorio en 1386 y la construcción de San Simón y del ábside de San Miguel. La construcción de San Simón no es ajena a la presencia de un importante grupo de mudéjares y de la aljama briocense de la que la actual calle Sinoga nos recuerda su pasada existencia.

Visita nuestro museo de Brihuega

El Museo de Historia de Brihuega, ubicado en el restaurado convento de San José, ofrece un fascinante recorrido a través del rico pasado de esta villa alcarreña. Sus exposiciones permanentes abarcan desde la prehistoria hasta la época contemporánea, mostrando vestigios arqueológicos, documentos históricos y objetos que narran la evolución de Brihuega. Destacan piezas relacionadas con la Guerra de Sucesión y la Guerra Civil, conflictos que dejaron una profunda huella en la localidad.

Además de los eventos bélicos, el museo dedica espacio a otros aspectos relevantes de la historia de Brihuega, como la Real Fábrica de Paños, el encierro tradicional y la figura del músico Sebastián Durón. Los visitantes pueden admirar una colección de arte sacro y explorar la influencia de la villa en el desarrollo de la región. El Museo de Historia de Brihuega se presenta así como un lugar imprescindible para comprender la identidad de este pueblo y su contribución al patrimonio cultural de España.

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En 1445, historia y leyenda se unieron para dar origen a las Salves del Cerco

La Edad Media permitió la llegada de todo tipo de gentes y religiones, favoreciendo el comercio, la industria y una intensa actividad urbanística y artística, de la que tan espléndidos ejemplos han llegado a la actualidad.

El rey de Castilla Juan I, con motivo de las cortes de Castilla de 1390 celebradas en Guadalajara, acompañado del señor de la villa el arzobispo Pedro Tenorio, pasó unos días en el castillo-palacio arzobispal. 1445 constituye una fecha en el que la historia y la leyenda se entrelazan para formar parte del patrimonio inmaterial de Brihuega. En el transcurso del conflicto entre Castilla y Navarra, Juan de Navarra invadió el reino de Castilla a través de la cuenca del río Henares, tomando el cercano castillo de Torija. Desde allí varias avanzadas de tropas navarras se dirigieron a Brihuega, que resistió, a pesar de la escasez de su guarnición, el asalto. Estos hechos originaron que los briocenses nombraran por patrona a la Virgen de la Peña y que, desde entonces en las fechas cercanas a Pentecostés, y hasta hoy, se celebren las llamadas Salves del Cerco o Nueve Salves.

En el siglo XVI se pueden destacar varios acontecimientos en la historia de Brihuega. Por un lado, el cardenal Silíceo otorgó en 1550 unas nuevas ordenanzas para el gobierno de la villa. Por otro lado, la sociedad briocense vio cómo, especialmente a partir de mediados de siglo, un buen número de vecinos de la villa, familias enteras, emigraron a las Indias, en concreto a Puebla de los Ángeles, en el virreinato de Nueva España. Con el bagaje de su experiencia en el obraje de paños, sector laboral de especial importancia de la villa, algunos de los emigrados alcanzaron la cúspide económica y social en Puebla como Diego de Ansúrez o Juan García Barranco, quien fundaría en su villa natal, gracias a la posición económica alcanzada en Nueva España, el Colegio de Jesús u María o Escuela de Gramáticos. LINK. Otro grupo de vecinos y vecinas briocenses emigraron a las Alpujarras granadinas, a finales de siglo, para repoblar, después de las Guerra de la Alpujarras, la localidad de Mecina Bombarón.

También en el siglo XVI y primeros años del siglo XVII asistimos a la fundación de diversos conventos que darán lugar a lo que se puede denominar la Brihuega conventual: en las primeras décadas del siglo se fundó el Convento de monjas jerónimas de San Ildefonso, refundado en 1596; el convento de franciscanos descalzos de San José, fundado en 1606 por la Orden reformada de San Pedro de Alcántara, tras dos intentos previos uno de carmelitas descalzos (1587) y otro de recoletos descalzos de la Orden de la Santísima Trinidad (1596) y finalmente el convento de monjas bernardas de Santa Ana fundado en 1615 por Juan de Molina. LINK

Pero sin duda el proceso más importante que sucede en la villa, es su desmembración de la jurisdicción arzobispal, hecho ocurrido en 1585, y vendida para sufragar, como otras muchas villas de señorío, la política exterior de la Corona y la deuda originada. La villa, una vez tasada y compensado al arzobispado de Toledo, se vendió al príncipe de Salerno, Nicolás de Grimaldo, quien a su vez trató de traspasarla al García de Alvarado, secretario de la casa real. Sin embargo, Brihuega ejerció su derecho de tanteo comprando su libertad por una alta suma, 31.500 ducados, ingresando en la Corona Real. El alto precio del tanteo y la imposibilidad de pagar los créditos adquiridos hizo que en 1604 firmara la Concordia y volviera a la jurisdicción arzobispal, siendo arzobispo de Toledo Bernardo Sandoval y Rojas, quien en 1617 otorgó a la villa nuevas ordenanzas para su gobierno.

El proceso de tanteo de la jurisdicción arzobispal de fines del siglo XVI se repitió en las localidades vecinas, como Romancos, Gajanejos o Pajares, suponiendo en la práctica el fin del común de villa y tierra briocense. El siglo XVII se caracterizó por los conflictos entre diversas familias, los Ruices, los Cabrías…, por el control del poder municipal y por una difícil situación económica en una sociedad en el que se produce un auge de la religiosidad popular a través de multitud de cofradías, algunas de las cuales – de Mancebos de la Virgen de la Peña o San Blas- han llegado a nuestros días.

A principios del siglo XVIII, Brihuega sufre directamente las consecuencias de la guerra que enfrento a los Austrias y a los Borbones -austracistas y borbónicos-, conflicto internacional entre grandes potencias, por la sucesión dinástica de Carlos II de España. En la noche y madrugada entre los días 8 y 9 de diciembre de 1710 las tropas franco-españolas comendados por el Duque de Vendôme asaltaron y tomaron la villa defendida por la retaguardia de los ejércitos aliados del Archiduque Alberto, comandadas por el general inglés Stanhope. El 10 de diciembre, en los altos de la Alcarria, cerca de Villaviciosa, tuvo lugar una de las batallas más decisivas de la guerra en las que las tropas borbónicas de Felipe V, al mando de Vendôme, en una contienda de incierto resultado consiguieron que los aliados austracistas retiraran sus tropas, que mandaba el austriaco Starhemberg. El archiduque Carlos de Austria ya no volvería a Castilla. LINK

La Real Fábrica de Paños transformó la economía, la sociedad y el paisaje urbano de Brihuega.

Brihuega sufrió las consecuencias de la guerra -movimientos de tropas, escasez, destrucción de la villa- por lo que pidió a Felipe V determinados privilegios como el perdón de los impuestos debidos a la Corona, la concesión de una feria franca a celebrar en septiembre y un mercado franco semanal, librarla del tránsito de soldados y la obtención de título de ciudad, cuestión esta última que no fue concedida.

El 1 de abril de 1750 Fernando VI ordenó la fundación en Brihuega de la Real Fábrica de Paños, que se convirtió en uno de los centros de producción textil más importantes de España y que cambio la fisonomía urbana-el edificio es uno de los ejemplos más sobresalientes de arquitectura industrial de España- económica -con predominancia del sector secundario sobre la agricultura y ganadería- y social de Brihuega, que alcanzó a finales de siglo XVIII los 4.000 habitantes. La villa se convirtió, perdurando hoy en día, en centro de prestación de servicios de una amplia comarca. El edificio se construyó siguiendo las primeras trazas del arquitecto Juan Manuel de Villegas que posteriormente fueron adaptadas por Ventura Padierne. Posteriores ampliaciones, de acuerdo a las necesidades de producción, se debieron a las trazas del arquitecto francés Jaime Marquet. LINK

Las vicisitudes en el coste de la producción de paños y las propias de la política española llevaron a su cierre en 1835. Años más tarde, 1840, la Fábrica de Paños fue adquirida por Justo Hernández Pareja, quien además de relanzar la producción textil, construyó parte de los Jardines que hoy conocemos. LINK. En la actualidad la Real Fábrica de Paños de Brihuega, tras un complejo proceso de restauración, se ha convertido en un hotel de cinco estrellas. LINK

Durante el siglo XIX, los acontecimientos sucedidos en España se ven reflejados en Brihuega. Desde la Guerra de la Independencia, con la presencia en la villa del General Hugo -que fortificó la villa y abrió el Arco de la Guía como acceso al recinto amurallado del castillo-, la de Juan Martín El Empecinado -cuya viuda Catalina de la Fuente falleció en Brihuega el 26 de agosto de 1834- o las acciones del guerrillero local Francisco Pareja hasta la posterior entrada en Brihuega el 23 de enero de 1823 de la división de Bressieres, -los cien mil hijos de San Luis- derrotando a las columnas constitucionalistas de la Milicia Nacional en el marco de la guerra que puso fin al Trienio Liberal. También las guerras carlistas dejaron su huella en la villa. El 31 de agosto de 1836 el general Gómez entró en la villa donde no pudo acantonarse por el hostigamiento ocasionado por la división de Espartero. El 20 de septiembre de 1837 el pretendiente Don Carlos, cuya expedición a Madrid comandada por el general Cabrera se batía en retirada, pernoctó en la Real Fábrica de Paños. LINK

Antes en 1821 el proyecto de división provincial de Felipe Bauza y José Agustín de Larramendi contemplaba a Brihuega como capital de la provincia de Guadalajara, si bien, finalmente, el proyecto no fue aprobado por las Cortes. LINK Las leyes desamortizadoras, a partir de 1835, tuvieron efecto en la villa donde se exclaustró el convento de San José pasando a propiedad de los propios de la villa, al igual que San Simón en 1855, y se inventariaron, si bien no se exclaustraron los otros dos conventos femeninos, Santa Ana y San Ildefonso. LINK

Durante la segunda mitad del siglo XIX, y especialmente tras la llamada restauración borbónica a partir de 1875, Brihuega se convirtió en cabeza de distrito electoral -y una pieza más dentro del engranaje del sistema caciquil- para elegir diputados a las Cortes, dentro de la circunscripción de Guadalajara. Políticos con Luis María Pastor, que llegó a ser Ministro de Hacienda en 1853, Luis María Pastor Copo, Justo Hernández Pareja, Ángel Herráiz Bedoya, Rodrigo de Figueroa y Torres, hermano menor del Conde de Romanones, o Manuel Brocas Gómez, su secretario, fueron elegidos diputados -conservadores o liberales- por el distrito electoral briocense. En el campo de la historia y de la ciencia destaca la labor del farmacéutico Fernando de Sepúlveda y Lucio, alcalde y Cronista Oficial de la villa de Brihuega.

A principios del siglo XX, 1904-1907, el briocense Antonio Pareja Serrada, abogado y erudito que fue Cronista Provincial, fundó el periódico local El Briocense, de tirada quincenal. La Guerra Civil española vivió un acontecimiento histórico de primera magnitud en la llamada batalla de Guadalajara, del 8 al 23 de marzo, LINK, en la que el Ejército del Centro de la República derrotó a las tropas del bando sublevado, fundamentalmente formadas por el Corpo di Truppe Volontarie italiano. Reporteros y corresponsales de guerra como Hemingway, Gerda Taro, Errol Flynn, Kolstov, Georges Seldes, Ilya Ehremburg o Martha Gellhorn cubrieron la batalla de Brihuga, que alcanzó resonancia internacional. LINK

Premios Manu Leguineche

Cada año se otorga para homenajear la labor de grandes profesionales del periodismo por su trayectoria, independencia y rigor profesional.

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